Sentada en una esquina cuento los pasos de las personas que pasan frente a mi, algunos me ignoran, otros me miran con desprecio, las menos me tienden la mano y me dan una moneda.
La vida no ha sido justa conmigo, yo fui persona de provecho, intente dar todo de mi, sin embargo, las personas con las que trabaje nunca supieron apreciarme. Aun así no guardo rencor a nadie, se que todo tiene su final y el mío esta cerca.
Con esta ropa vieja me siento desnuda, con costras de mugre mi piel dejo de ser brillante, sin agua mi cabello esta completamente estropeado, mis uñas ahora no tienen otro color mas que el de la tierra.
No puedo mover los pies, las manos apenas las logro tener calientes, el frío me congela la cara y el viento corta mi piel. Los lentes que uso solo tienen un cristal, el vaso a mi lado esta seco, el periódico que me cubre esta roto y mi cabeza solo da vueltas.
Alguien me llama por mi nombre, me hago la desentendida, veo que es Fabiola, vecina de mi madre, a quien abandone cuando comencé a trabajar. Me escondo detrás de un bote, y logro que se vaya, aun me queda un ultimo suspiro y lo utilizo para escribir en la pared "no lloren por esta mujer perdida, no lloren por esta alcohólica, no lloren por esta bruja, lloren porque su vida sea como hasta ahora"
Termino de escribir y lloro, solo lloro, abajo de este puente tengo mi única propiedad, mi viejo y cansado cuerpo usado, se me terminan las lágrimas y tomo una botella rota, la observo y la presiono contra mi vientre, este que fue creador de vida, este que dio a luz tres veces. Solo basta que el tiempo y el corazón hagan el resto, mi sangre corre por el suelo y muero.
- Pedro Chavero
unO de indigenTes... bien prObandO cosas nuevas...
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