Estoy formado en una interminable fila, las personas hablan entre si, la mayoría tienen un acompañante, o intentan hablar con la persona mas próxima, la soledad no tiene lugar en esta fila, o tal vez si, aquí, junto a mi.
Yo no tengo nada, ni a nadie, mi familia vive feliz al otro lado del país, mis amigos y compañeros de escuela tienen vidas ocupadas y muy complejas. Yo, en cambio, en horas laborales estoy formado en esta fila terrible y tediosa. Si es que algún día salgo de aquí, llegare a la plazuela en donde paso la mayor parte de mis horas, viendo como el viento mueve curioso las hojas de los arboles.
Dos señoras a mi espalda platican profundamente sobre cual era la escuela mas apropiada para educar a sus hijos, si solo supieran que la mejor escuela es la vida. Regresan a mi mente aquellas ocaciones en las que mi madre me decía "Ponte a estudiar, ¿que no quieres ser como tu hermano?" Mi hermano podría ser el mejor alumno que nunca existió, sin embargo, el no sabia que era el dormir dos días en la banca de un parque, no sabia lo que era sentir el agua fría de lluvia en tu cuerpo desnudo sin tener nada con que cubrirte, no sabia siquiera el placer que provoca ver pasar el tiempo sentado en un bote de basura.
Dejemos a mi familia a un lado, ahora platiquemos de lo cruel que se ha vuelto la sociedad, antes, cuando yo era niño, me acuerdo que mis padres le daban alguna moneda a todos aquellos que iban por la vida sin rumbo fijo, aquellos que se acostaban en botellas rotas, a todos los que por su vestimenta y color de piel se denigraban a pedir limosnas. Ahora, si bien te va, la persona que se te acerco te dará una Biblia o terminara dandote una tarjeta donde aceptan jóvenes para rehablitarlos.
Avance un lugar, eso ya es ganacia...
- Pedro Chavero
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