17 may 2010

"... y justo ayer comence a soñarte" p.IV (version original)

Me preguntaba en donde se encontraba Didiere, ¿por que había desaparecido tan repentinamente? Esa era la cuestión que no lograba resolver hasta que entre al baño y descubrí un mensaje en el espejo "Estuvo espectacular la fiesta, eres un gran anfitrión y de nuevo felicidades por tu cumpleaños, espero que te haya gustado mi regalo"

En ese momento recordé su regalo, salí rápidamente hacia donde lo había puesto, lo desenvolví y encontré una playera, y entre los dobleces de la misma una foto suya, en el reverso tenía la direccion de su casa y sus teléfonos. Por algunos instantes mi mente quedo en blanco, no sabia lo que tenía que hacer, de pronto un gran remordimiento ataco mi conciencia. Pues le había sido infiel a mi novia.

Durante algún tiempo perdí comunicación con ambas, quizá el destino quería que pensara bien las cosas, que aclarara la mente y que tomara la mejor decisión. La vida seguía y con ello aumentaba mi deseo por encontrarme de nuevo con alguna de las dos, me conformaba solo con verlas. En mi interior sabia que estaba haciendo las cosas mal, no podía estar jugando con los sentimientos de las personas y mucho menos con los mios.

Pasado un mes, me decidí a buscarlas para aclarar las situaciones, trataría de ser lo mas sincero posible con ambas y sobre todo encontrar una manera con la cual nadie saliera lastimado. Todo en mi cabeza daba vueltas, no podía concentrarme, la duda me consumía y no veía llegar el valor para ver a Grecia de nuevo a los ojos.

Llegue a su casa con una rosa, toque la puerta y salió, no recordaba ocacion en la que se vistiera tan formal, estaba radiante, simplemente hermosa. Me comento que tendría una entrevista para un muy alto puesto en una empresa transnacional, sus méritos como mercadologa la habían catapultado hasta esas instancias. Me ofrecí a llevarla, acepto y en el transcurso del viaje seguimos platicando.

Me contó todo lo referente a su futuro puesto como asesora comercial de esta gran compañía. Estaba tan ilusionada con ese nuevo empleo que preferí no comentarle nada acerca de mís actos. Espere a que saliera, fue solo un pequeño lapso de tiempo para que saliera dando saltos de felicidad. El trabajo era suyo.

Subió de nuevo al auto y apenas me observo comenzó a llorar, no comprendía nada de lo que pasaba, solo la abrace y espere a que se tranquilizara. La lleve a tomar un café, y ahí me contó lo que la entristecía, el trabajo era suyo, pero tendría que viajar a EU y permanecer allá por un tiempo indefinido mientras tomaba cursos y se enteraba de todos los aspectos de su nuevo rol.

Cuando termino de decirmelo sentí que me desplomaba, no sabia que decir, ninguno de los dos sabia que decir, solo nos veíamos fijamente, terminamos por abrazarnos y desahogarnos, mientras ella lloraba le pregunte que cuando partiría, respondió que al día siguiente.

La despedida en el aeropuerto fue de lo mas triste que pude haber vivido hasta ese momento, todo se tornaba gris y melancólico, recodaba todo lo que había pasado junto a ella y todo lo que compartimos, segundos antes de partir me beso y me dejo una pequeña cajita y me dijo: "abrela hasta que estés en casa" se dio la vuelta y abordo el avión.

Estaba desconsolado, sin embargo recordé que tenía que hablar con Didiere...

-Pedro Chavero

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