7 may 2010

"... y justo ayer comencé a soñarte" p.I

"Siendo las ocho de la noche de este día 28 de abril de 2010, doy por clausuradas las conferencias acerca de las nanotecnologias" dictaba el director del evento, en la universidad de Oxford, Reino Unido. Apenas salía del recinto me encontré pegado en una pared de la universidad un texto que decía "esta es la noche, sigue las flechas y llegaras al lugar de la fiesta eterna" pensé por un momento, era mi ultimo día de estancia en Inglaterra, ¿por que no ir? Así que emprendí el viaje a aquel misterioso lugar.

Arribe al lugar, un pub, bastante lleno y ruidoso para mi gusto, decenas de adolescentes bebían hasta perder el conocimiento, camine entre la multitud y llegue a la barra, pedí una cerveza, de inmediato algo me llamo tanto la atención que perdí por completo la noción del tiempo. Cuando reaccione de la espuma de mi cerveza solo quedaba el recuerdo. Era impresionante la seguridad que despedía aquel ser mágico, los ojos mas bellos que recordaba haber visto en mis ya casi 28 años, melancólica y pensativa, con un misterio en su aspecto que necesitaba descifrar.

No me atrevía a hablarle, mi ingles era muy básico y no quería hacer el ridículo enfrente de una mujer tan espectacular. Quizá fue la quinta cerveza la que me hizo hablarle, "hi, what's your name?" me volteo a ver con una mirada de indiferencia tal, que en ese momento quería regresar a mi lugar tan rápido que pareciera que nunca había sucedido. Como buen mexicano, se me escurrió una pequeña frase característica del país, "puta madre". Y como por arte de magia, volvió la vista hacia mi, no entendía lo que pasaba, de pronto escuche salir de su boca "¿de donde eres?" impresionado quede después de escuchar eso, tartamudee un poco mi respuesta, "De México", "eso ya lo se, tonto, me refiero ¿de que estado o ciudad o pueblo?". Ahí mismo creció mi asombro.

Del D.F. Respondí, un breve silencio se apodero del bar, de pronto luces de sirenas comenzaron a iluminar el lugar, todos salían corriendo como cucarachas, saltaban por las ventanas, recogían a sus amigos y sus pocas pertenencias. No supe que hacer, de pronto sentí una mano en mi espalda que me jalo hacia un rincón.

En menos de 30 segundos salí disparado por un balcón del lugar, seguía aturdido cuando volví a ser duramente tomado de la camisa y introducido a un automóvil, apenas pude reincorporarme di un vistazo a lo que pasaba a mi alrededor. El auto estaba en movimiento, conducía mi adorable "paisana", tomo su bolsa, saco una cajetilla de cigarros, tomo uno y lo prendió, me ofreció uno pero lo rechace de inmediato.

Estábamos frente a una casa de huéspedes, dijo que ahí estaba viviendo mientras acababa su maestría, abrió la puerta y entro, volvió la mirada hacia mi y me dijo: ¿que no piensas pasar? Estaba aun mudo de lo que había pasado momentos antes, le conteste que mi hotel quedaba un poco lejos de ahí, así que pediría un taxi que me llevara. Me miro con una cara de desaprobación y dijo: ok, pero no creo que a las 3 de la mañana encuentres algún taxi por esta zona, así que lo único que puedes hacer es dormir aquí, vamos, entra que no muerdo.

Con argumentos tan solidos no pude competir, entre...


- Pedro Chavero

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