Eso termino por derrumbar lo que me quedaba de animo, no tenía a nadie que me escuchara así que tome el primer transporte y me subí, quería estar solo y acomodar mis pensamientos, llegue a una plaza muy concurrida, busque algún espacio y me senté en una banca, estaba perdido en mis pensamientos cuando de pronto apareció ante mi Didiere.
Al ver mi semblante supo que algo no estaba bien conmigo, y dijo: "¿que te pasa? ¿por que esa cara? Vamos, cuentame, quiero saber lo que te pasa" ante mi falta de palabras para expresarme continuo diciendo: "esta bien, ven, levantate, ¿quieres un cigarro?" con pocas fuerzas negué con la cabeza, por lo que dijo: "ok, entonces te ofrezco una cerveza" perdí un poco la noción de lo que pasaba y cuando reaccione ya estábamos en un bar, esperando a que nos trajeran las bebidas no pude mas y le conte toda la historia de mi relación con Grecia, ella me escuchaba dedicadamente y cuando había la oportunidad hacia preguntas, muchas preguntas.
De pronto me sentí muy mal y comenzó a dolerme la cabeza, en un pequeño lapso de tiempo era insoportable a tal grado que estuve a punto de desmayarme, rápidamente me llevo a su casa para que descansara, no se cuanto tiempo pase dormido, pero cuando desperté ella estaba ahi, con su mirada fija en mi, preocupada y fumando.
Ya recuperado logre hilar palabras coherentes, le comente que tenía que irme, que le agradecía todo lo que había hecho por mi, y que nos siguiéramos viendo. Ella solo asintió con la cabeza, me comento que esa misma noche tenia una fiesta y como necesitaba despejarme, concordamos la hora y el lugar. Llegue, la vi y no podia esperar mas para besarla, mi deseo era superior a mi autocontrol, quería arrancarle la ropa y hacerla mía en ese momento,su fragancia me enloquecía, ese vestido negro resaltaba su figura perfecta, su mirada cautivaba a cualquiera y su porte la hacia casi una diosa.
La fiesta continuaba, bailamos, reíamos, nos besábamos, susurro palabras en francés a mi oído, con lo que provoco que mi deseo aumentara, conforme el tiempo pasaba no veía llegar la hora en tenerla de nuevo entre mis brazos, recordaba a cada momento la única ocacion en la que habiamos estado juntos, aquella vez de mi fiesta. Lo recordaba y volvía a sentir lo que en ese momento sentí.
La fiesta continuaba, bailamos, reíamos, nos besábamos, susurro palabras en francés a mi oído, con lo que provoco que mi deseo aumentara, conforme el tiempo pasaba no veía llegar la hora en tenerla de nuevo entre mis brazos, recordaba a cada momento la única ocacion en la que habiamos estado juntos, aquella vez de mi fiesta. Lo recordaba y volvía a sentir lo que en ese momento sentí.
El tiempo se escurrió entre las mesas del antro y llego la hora en que el local cerraba, de nuevo pasaban las 3 de la mañana, subimos a mi auto y me dirigí a su casa, petición suya, apenas cruzamos la puerta y como animales hambrientos nos destrozamos la ropa, con mis manos dibujaba su cuerpo, con mis ojos observaba su belleza, con mi mente deseaba que el momento no acabara, la Luna envidiaba la pasión que se emanaba de aquella estancia, el aire se detenía a observar como el amor fluía entre nosotros y las paredes intentaban no mirar para evitar contagiarse de la locura del momento.A cada momento era una nueva sensación, cada roce de nuestra piel desencadenaba una nueva ola de placer, entramos al juego y nos entregamos al máximo.
Pensé que en esta ocación no podía escapar, puesto que estábamos en su casa...
wow k loko!!!
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