28 sept 2010

El mundo de lo cotidiano

Un abrazo, una mirada, un roce, un beso, todo esto ocurre en nuestro encuentro, caminamos tomados de la mano por la larga y verde pradera llena de flores blancas y azules que adornan cada uno de tus pasos a mi lado.

Llegamos a un río, donde la corriente es suave, el aire de la montaña refresca tu rostro, enrojece tus mejillas y te hace abrir los ojos, esos ojos que me tienen atado a ti, a tu vida, a ti misma. Seguimos caminando, esto parece el propio paraíso, y que mejor paraíso que tenerte a mi lado.

Dibujo en una servilleta el río, la montaña, el viento, las flores, a ti. La mesera me trae el café, el vapor quema mis labios, labios que desearían fundirse en un beso apasionado con los tuyos. La tarde fría y húmeda, la ciudad triste y gris, tu silla, simple y vacía.

En el mundo de lo cotidiano nunca nos hemos visto, nunca nos hemos abrazado, ni que decir si nos hemos besado, te conozco perfectamente, podría reconocerte al instante y no perdería el tiempo para estar por siempre juntos, sin embargo, tu estas detrás de esas puertas efímeras que la vida pone, ¿encontrarte? ¡que va! Si lo único que puedo hacer es seguirte imaginando.


- Pedro Chavero

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