Vivían en la misma calle, tenían trabajos afines, sus gustos eran muy similares, los dos amaban a los perros, algunas veces habían ido a los mismos conciertos y nunca se habían visto. Eran el uno para el otro, preocupados por el ambiente, tenían amigos en comun, en sus redes sociales compartían muchos contactos, sin embargo nunca lo habían notado.
Quien siguiera la historia desde afuera podría asegurar que estos dos jugaban a nunca encontrarse. Ella, ejecutiva exitosa, el, magnifico publicista. Todo parecía embonar perfectamente. Ella pasaba las noches llorando por haber fracasado tantas veces en el amor. El pasaba las noches mirando el techo, preguntandose lo mismo.
Un día, el destino se empeño en unirlos. En la casa de el, se termino el café, por lo que tenia que pasar a la tienda de la calle para comprar un poco, lo haría después de pasear a su perro por el parque de la colonia. Ella ya había salido a correr, y cuando terminaba siempre pasaba a la tienda a comprar una bebida.
8:30 de la mañana, la hora marcada para el encuentro; el amarra al perro a la reja de la entrada, entra, pide el café, sale. Si el tendero le hubiera cobrado mas, el lo hubiera dejado pasar, pensando que había sido un error, sin embargo, le dio mas cambio. Ya había desamarrado al perro, no podía entrar con el animal, puso la correa sobrepuesta en la reja y entro a devolver el dinero de mas. Ella ya daba vuelta en la esquina, a menos de 20 metros de entrar a la tienda el perro de el salio corriendo persiguiendo a una ardilla, al percatarse, el sale corriendo, apresurado y preocupado por su mascota, ella simplemente lo nota. El destino ha fallado.
¿Que hubiera pasado si el no hubiera regresado a devolver el dinero? Se hubiera encontrado de frente con ella, al momento hubiera caído rendido a sus pies, enamorado de su sonrisa y de su cara, de su color después de hacer ejercicio, de su olor. Ella hubiera creído que era el perro mas hermoso que jamas había visto, luego preguntaría su nombre, los ojos expresivos de aquel publicista la hubiera hipnotizado.
Se volverían a ver cada mañana durante los dos meses siguientes, saliendo a la misma hora todos los días, solo para volver a repetir ese momento, el le hubiera pedido su teléfono, habrían salido un par de ocasiones antes de ser novios. Se habrían casado, tenido hijos y vivir juntos el resto de sus días. No ocurrió.
Cuando alcanzo al perro, el, regreso a su casa y fue a trabajar, ese día conocio a la madre de su único hijo en un bar, se divorcio a los seis meses de haberse casado, vendió el departamento y nunca volvió a esa calle. Ella siguio fracasando en el aspecto personal, sin embargo llego a la dirección general para el continente de su empresa, nunca se caso, una de sus hermanas cayo muy enferma, la cuido hasta que falleció, se hizo cargo de sus sobrinos, a los que quería como sus hijos, pero en las noches seguía llorando.
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