La vista desde el jardín no es tan buena como en el techo de la casa, pensé, mientras me dirigía rápidamente a las escaleras que conducían a la parte superior. En el camino me encontré con mas botellas de licor a medio terminar, algunas personas durmiendo y muchos vasos. Que buena fiesta, me comento algún individuo del cual no me acordaba.
Llegue al techo y cual fue mi sorpresa al encontrarte de nuevo, sentada, viendo al horizonte, de nueva cuenta sin pronunciar palabra, solo alcance a distinguir un gesto, de disgusto, pero al fin me sentí bien al saber que no pasaba desapercibido para ti. Entendió el mensaje y preferí solo sentarme, lejos de ti, intentando, de vez en cuando, voltear a verte para ver si tu me mirabas, lo hice un par de ocasiones, ninguna de las dos pude verlo, pero sabia que lo hacías.
Pasaron algunos minutos antes de que comenzara a asomarse los primeros rayos de sol, en ellos mi mente daba vueltas, no sabia si era el exceso de alcohol o el vértigo que desde niño sentía si me encontraba a una altura considerable. No tenia muy claro el por qué estaba allí sentado, pero parecía que una fuerza me mantenía pegado al techo.
El sol salio, durante esos escasos minutos en los que el astro completaba su redonda figura en el cielo, escuche un murmullo, y estaba seguro de que no había sido yo, y tampoco había nadie mas que tu y yo. Me atreví a preguntarte, ¿Dijiste algo?, para lo que respondiste que si esto no me parecía un sueño.
Si lo estuviera soñado, seguro te cantaría al oído mientras te abrazo... dije con una voz casi inapreciable. Me miraste de una forma que aun no puedo entender, me tomaste de la mano y sin mencionar palabras bajamos las escaleras. No recuerdo lo que paso en la siguiente hora, no se si no pueda recordarlo o simplemente no quiero hacerlo. Al reponerme pensé que todo era un sueño, sin embargo, no soñaba, la tenia entre mis brazos, mientras el aire y el pasto nos observaban.
Mi reloj marcaba las 10:35 am, y tu seguías dormida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario