El aire esta completamente denso en esta parte de la casa, no tengo idea de que lo cause, pero el olor dulzón es embriagante, descubro que es a causa de las botellas de alcohol que se han abierto a lo largo de la fiesta. Los invitados han pasado a ser los compañeros de la celebración del mejor de mis cumpleaños, ya perdí la cuenta de los invitados que entraron por la puerta el viernes en la noche, ahora es la madrugada del domingo, somos aproximadamente 17 los que permanecemos aquí.
Algunos están ahogados en alcohol, otros tantos discuten sobre banalidades a la orilla del balcón, yo prefiero bajar y supervisar que la casa, que rente por el fin de semana, no estuviera tan dañada como lo presentía. Cada que veía un desperfecto en mi interior una voz gritaba adolorida ¿En cuanto me terminara costando el relajito? pensaba cada vez con mas frecuencia.
Sigo observando, no hay centímetro cuadrado que no sea inspeccionado por mi ya algo desgastada vista, después de no dormir en dos días creo que me esta afectando. Pateo un par de botellas de cerveza ya vacías, una rueda lo suficiente para salir por la puerta de la cocina, la sigo para ponerla en su lugar y ahí te encuentro. Sentada en el pasto, observando el cielo, dándole un trago a el vaso que reposa a un lado, la imagen es sublime, me quedo sin palabras ante la magnitud de esta postal, la iluminación hace que parezcas irreal, no te reconozco aun. Me decido acercar, no ni siquiera te percatas de que estoy cerca. No nos han presentado, dijo en un tono un tanto arrogante, tu apenas me volteas a ver y sigues contemplando el cielo, me indigno por la falta de cortesía de tu parte, insisto, necesito escuchar por lo menos que me mandas al carajo, no lo consigo.
Al ver que no iba a obtener respuesta alguna, decido que ha sido unos días largos, entonces me siento a lada tuyo y espero a que algo ocurra. En mi mente se crean muchas situaciones que me gustaría que pasaran, como que cayera un meteorito justo en la casa de a lado, para que cuando esta comenzara a incendiarse pudiera salvarte, tomándote entre mis brazos y corriendo al estilo de los héroes de las películas. Imagino que comienza a llover con brutal furia, solo para poder abrazarte y protegerte de las hirientes gotas de lluvia. Pierdo la noción del tiempo, tu te has ido, ya casi amanece, me reprocho un par de ocasiones por perderte de vista, pero me quedo sentado, esperando ver el amanecer.
La vista desde el jardín no es tan buena como en el techo de la casa...
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