Me tenia sin palabras, su belleza me rebasaba y ni que decir de su extraordinaria personalidad, simplemente la mujer que siempre había soñado. La nota que deje en la mesa tenia la dirección de mi restaurante favorito y la hora en que la esperaría en el lugar, además de mi numero de teléfono por si algo se le llegaba a ofrecer.
Toda la mañana la pase nervioso, entre computadoras y tazas de café trataba de olvidarla un poco, pero era imposible, temía lo peor. Llego la hora de la comida. Llegue al restaurante, de primera vista no la vi así que decidí pasar y esperarla en la mesa. Pasaron veinte minutos, media hora y no llegaba, empezaba a preocuparme, mi ansiedad aumentaba conforme corría el tiempo, ya quería verla, la necesitaba.
Casi una hora después decidí ordenar casi resignado a que no llegaría. Junto con mi comida llego ella, Ese día se veía mas espectacular que de costumbre, un vestido negro entallado definía su cuerpo y sus tacones torneaban aun mas sus piernas, estaba boquiabierto, literal. Pidió disculpas, mencionaba lo caótico del trafico y la falta de estacionamiento, pero eso no me importaba, ya estaba frente a mi.
No recuerdo que pedí de comer, solo recuerdo que comía por inercia. Hablamos de todo, desde lo frustrante que era no conseguir un buen lugar en el cine, hasta como se lograba un gran ambiente durante una fiesta. Lo que temía por la mañana ahora lo comprobaba. Estaba enamorado.
Platicamos durante horas y por ello casi no llegamos a la clase, pero, que importaba la clase después de haber comido juntos, me preguntaba. Lo hacia solo para estar unos minutos mas con ella. El tiempo pasaba volando, de pronto el curso llegaba a su fin, y yo tenia una entrevista en Londres en menos de dos semanas.
Esta de mas decir que ya habíamos estado saliendo en mas de una ocasión. El termino del curso me angustiaba mas de lo que pensé al principio...
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