Había una vez una princesa muy bella, hija del rey mas influyente de la nación. Cuando este estaba en su lecho de muerte le dijo a su hija que inmediatamente después de que se extendiera la noticia de su muerte, gran cantidad de príncipes de todas partes de la tierra la pretenderían, por su reino y por su hermosura pero para evitar que alguno actuara de manera poco cortes la protegería mudandola a una habitación en lo mas alto de una torre del castillo, la cual estaría resguardada por un feroz dragón.
Por ser la ultima voluntad de su padre no podía hacer nada para impedirlo, por lo que acepto el mandato. A los pocos días el rey murió y ella fue trasladada a la torre y se coloco al dragón al pie de la torre, tal y como lo había pedido su padre. Paso poco tiempo y las palabras del rey se cumplieron, comenzaron a llegar gran cantidad de príncipes para pedir la mano de la princesa.
Todos eran conducidos a la torre, haciéndoles leer la carta que escribió el rey en su lecho de muerte, la cual decía lo siguiente:
"Todo aquel que desee casarse con mi hija tendrá que, primero tendrá que ganarse su corazón, esto por medio de cartas que solo podrán ser mandadas por palomas mensajeras, ya que la escalinata hacia la habitación de la princesa estará resguardado. Esta sera la primer prueba que tendrán que enfrentar, si lograran su cometido, habrá un par de pruebas mas."
Esta petición era totalmente lógica, ya que el rey sabia que su hija era muy joven aun, por lo que era muy probable que le diera la aprobación a cualquiera, así que no habría problema en superar la primer etapa.
Y así fue. De la treintena de príncipes que llegaron al reino solo unos cuantos no superaron la primer prueba. Ya dentro de la torre había otra carta del rey la cual dictaba lo que a continuación mencionare:
"Felicitaciones a ustedes que han logrado entrar en el corazón de mi hija, ahora el reto es mas complejo, el que pretenda ser esposo de la princesa tendrá que saber lidiar contra las adversidades por lo que tendrán que subir hasta su habitación sin la ayuda de ningún instrumento, como sabrán la torre esta resguardada por un dragón, esta es la primer prueba, pero la segunda es la que da el heroísmo a su acción, no podrán quitarle la vida al dragón ni dañarlo de ninguna manera. Si logran esto y llegan a la habitación podrán casarse con ella."
Con simplemente oír lo que la carta decía un par de ellos decidieron retirarse, con ello demostraban su falta de valentía ni su verdadero amor hacia la princesa, por lo que el numero de pretendientes se hizo ligeramente menor. Poco a poco los príncipes dejaron sus equipaciones al pie de la torre para iniciar el ascenso, algunos temerarios comenzaron a subir rápidamente, el dragón que no estaba acostumbrado a la presencia de extraños acabo con ellos tan rápido como pudo; otros tantos un poco mas precavidos e ingeniosos intentaron hacer equipos, avanzaban sutilmente pero con fluidez por la larga escalinata.
Si bien eran mas ágiles que los primeros no tenían diferente suerte, el dragón a pesar de que era un poco mas difícil exterminarlos ya que se movían separadamente y se escabullían. Después de esto los príncipes que quedaban se contaban con los dedos de una mano. Uno de ellos ya había alcanzado casi el ultimo tramo de escaleras cuando el dragón de un coletazo lo hizo caer y maltrecho llego al suelo, un poco recuperado lo intentaría de nuevo.
Con las fuerzas obviamente disminuidas subía mas despacio y con mayor precaución, de no ser por los gritos de agonía de los demás pretendientes no podría asegurar que era el ultimo en la contienda. Sabia que el panorama no era mejor, ya que el dragón solo se tendría que preocupar por uno, por el ultimo. Esto lo aterraba un poco, pero no desistía de su intento.
Llego a donde el dragón descansaba, había sido una semana algo compleja, eso de triturar humanos no era trabajo fácil. Un poco agotado decido dormir un poco sin darse cuenta de la presencia del príncipe, este tomo ventaja y subió hasta la puerta de la habitación. Sentía la victoria en las manos, olía el perfume de la princesa en su nariz. Abrió la puerta, la princesa dormía, entro sigilosamente y espero a que esta despertara, pero mientras lo hacia él cayo dormido a causa de la fatiga del ascenso.
Cuando despertó, la princesa ya lo estaba, él se levanto y se presento con ella, solo sabia que era hermosa, pero al verla en persona hizo que su imagen de ella se quedara corta, era mucho mas bella de lo que se decía. Le recito un par de frases que le había mandado por carta para la primer prueba y ella se emociono porque esa carta era una de las que mas le había gustado. El príncipe tomo aire y le propuso matrimonio, ella acepto gustosa.
Lo que no tenia contemplado el príncipe era que tenia que volver a bajar para poder contraer nupcias con la princesa. Cuando al fin paso por su cabeza lo que tenia que hacer tomo a la princesa en sus brazos y abrió la puerta, justo detrás de ella estaba el dragón, mas enfurecido que nunca, había sido vencido, un poco de frustración pasaba por su interior, pero eso no le impedía seguir con su trabajo.
En sus intentos desesperados, tanto el dragón como el príncipe olvidaban a la princesa por instantes, en uno de los movimientos del dragón, con la cola empujo a la princesa, la cual cayo algunos escalones, el príncipe, colérico, saco una daga de entre su ropa y se la introdujo en un ojo al dragón, este, en agonía logro morder al príncipe.
La princesa despertó, vio al príncipe muerto y recrimino al dragón por haberlo matado, el dragón no comprendía lo que pasaba, el dolor de su ojo era insoportable. De pronto una luz tan brillante como el sol ilumino la torre, cuando la princesa volvió la vista se encontró con el que dragón había desaparecido y solo estaba un súbdito de la corte de su padre con un ojo lastimado.
Ella lo reconocía, desde joven trabajaba en su palacio, por lo que corrió a auxiliarle. Ya abajo, con el ojo del joven en recuperación, pido hablar con la princesa, este le contó su historia. Siempre había estado enamorado de ella, desde el primer momento en que la vio quedo flechado y el rey lo sabia, pero no podía darle la mano de su hija porque era aun muy joven por lo que pactaron que a su muerte, el seria convertido en dragón y que demostraría su amor por ella defendiéndola de todos aquellos que trataran de pedir su mano.
Cuando ya no tuviera competencia el hechizo que lo había transformado en dragón desaparecería y podría casarse con ella. El rey había aceptado desde un principio que el se casara con ella porque lo consideraba el mejor hombre que había en el reino y en muchos mas, solo faltaba que ella lo aceptara.
Después de contarle la historia, la princesa rompió en llanto, pues ella también se había enamorado de el desde el primer momento en que cruzaron miradas, pero no podía aceptarlo porque la tradición dictaba que tenia que ser esposa de un príncipe y no de un súbdito. Poco tiempo después se celebro una gran fiesta en honor a los nuevos reyes.
-Pedro Chavero
OO: woooow, geniaaal! m pongo de pie, muy xido, haber cuando hablamos sobre los derechos de tu obra dx q hasta m gusto para usarlo en un par o mas de cosas
ResponderEliminarQue tiernoo!!! linduraa... ahora sii!!! fue una historia de princesass :)
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