Esa reunión cada vez se ponía peor. Gente de cabeza en la piscina, otros de espalda en el techo, y los últimos ahogados en alcohol. Todo parecía una fiesta como la que solía frecuentar a ultimas fechas, no tenia bien claro de quien era, ni que se festejaba y mucho menos de donde conocía a tantas personas, cuando regrese a la casa la gente se alegraba de verme, algunos hasta festejaban el simple hecho de estar de pie, parece que tenia demasiadas cervezas encima y por eso me dolía la cabeza.
Al fin encontré a mi amigo, le dije que nos fuéramos, ya no estaba dentro de mis cinco sentidos. El alego que estaba esperando a que regresara su conquista, que llevaba cerca de veinte minutos en el baño, a lo que cuestione que si no ya se habría ido, respondió que no, que la causa era que solo había un baño para las cerca de doscientas personas de la fiesta.
Esperamos otros veinte minutos y yo ya no aguantaba más la cabeza, todo giraba, pero eran los síntomas normales de una borrachera. Vomite un par de veces detrás de un arbusto, y la segunda sobre una pareja. Él, bastante enojado me dijo "Te voy a romper la madre, pinche cerdo". A mi rescate apareció mí novia, siempre tan linda le mentó la madre a mi acusador y me saco de ahí.
Ya en la acera esperábamos un taxi, a las tres de la mañana era complicado encontrar uno. Un compañero del que no recuerdo su cara se ofreció a llevarnos, como no había otra opción accedí. La resaca, pensé, estará de muerte mañana. Él manejaba, mi novia en el asiento del copiloto y yo recostado en todo el asiento trasero. Cerraba los ojos en ocasiones, para evitar sentirme más mareado, en una curva casi vomito dentro del auto pero logre abrir la puerta, el amigo suspiro de alivio al ver que sus vestiduras no habían sido manchadas.
Me quede dormido, cuando desperté el auto no se movía, logre asomarme por la ventana y aparecieron dos siluetas, demasiado juntas para mi gusto. Con ayuda de un auto que paso logre distinguir que eran el tipo y mi novia besándose. Mas por coraje que por fortaleza me levante, patee las puertas del carro y les grite "Jódanse". Creo que no les pareció una mala idea.
Caminaba, desorientado, por una larga avenida. De pronto reconocí un parque, estaba cerca de mi casa, empezaba a amanecer y ya había gente en las calles dirigiéndose a sus trabajos, mientras yo apenas llegaba a dormir. Encontrar mis llaves fue un reto, entre las bolsas del pantalón y la chamarra me tarde veinte minutos entre encontrarlas y poder abrir la puerta.
Me senté en la sala y caí rendido. Desperté a las ocho de la noche, no había mucho en el refrigerador, pero tenia tanta hambre que me comí las latas de pulpo que tenia desde hace dos años en la alacena de la cocina. Después de alimentarme fui a bañarme, cuando pasaba enfrente del espejo descubrí que tenia un gran chichón en la cabeza, y justo cuando me bañaba salieron un par de vidrios de mi cabello. Lo peor es que no me acordaba de nada.
Justo dos semanas después me encontré con mi amigo, me contó que su conquista nunca regreso y que le había dado su celular, sí, literalmente se lo dio. Luego me enseño un vídeo de la fiesta, donde me están grabando a mi, en una patineta corriendo hacia la alberca, pero antes de llegar me recibió un botellazo, cayendo inconsciente inmediatamente. Minutos mas tarde me entere de que el que me dio tal madrazo fue el que trato de llevarme a mi casa. Mismo que mi "ex" decidió que seria su nuevo novio y el muy cabrón todavía tuvo el descaro de etiquetarme en facebook. Idiota.
-Pedro Chavero
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