lugar donde me pretendo alojar de por vida,
encontrar lugar en un fragmento de tu ser,
y permanecer ahí hasta que la luna se oculte.
Conoces mis intenciones y aun así continuas,
me llevas, lo disfrutas, juegas conmigo.
La pared esta fría, reclamas,
es lo que menos me importa, contesto.
Con el paso del tiempo somos uno,
fundidos en un abrazo delicado,
compartiendo el tiempo y el espacio,
sin importarnos algo más.
La luna, inquieta observa desde lejos,
recordando nuestros antiguos encuentros,
sabedora de que en algún momento
nos acordaremos de ella.
Amanece mientras sujetamos nuestras manos,
viendo perecer a la ultima noche,
esa noche que nos junto de nuevo,
y que igual que las veces pasadas, fue mágica.
-Pedro Chavero
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