El sutil roce de tus dedos entre los míos hizo que un choque eléctrico recorriera cada uno de mis nervios. Disfrazando de un friolento temblor el verdadero motivo de mi nerviosismo. Que si bien lo único que compartíamos era una mesa yo sentía que era toda una vida, que a pesar de ser dos completos desconocidos platicábamos tan bien. Poco a poco completaste cada una de mis exigencias, superándolas con altas notas, siendo la única a la que pude llamarle "amor de mi vida". Ahora mismo, teniéndote a lado, lo repito, eres el amor de mi vida.
-Pedro Chavero
Oh k dulce, :)
ResponderEliminar