"Para ser sinceros, llevo tiempo observándote Fue la primer frase que le dije, quizá un poco agresiva pero de momento parecía la única que podía romper el hielo. Hacia semanas que abría las ventanas para verla pasar, siempre a la misma hora, con un paso acelerado debido a que tenia que ir trabajar.
Despertaba y pacientemente esperaba a que recorriera esa parte de la acera, quizá era un tiempo muy corto, pero lograba su objetivo, hacerme el día No había día que no se cruzara por mi ventana y con ello yo era feliz. Sin embargo, en alguna ocasión no apareció cuestión que me pareció sumamente extraña pero pude estar tranquilo por aquella ocasión.
La preocupación llego después del tercer día la misma hora y no aparecía mi mente me decía que posiblemente había encontrado otra ruta, esto rompía completamente con el curso de mis mañanas, porque después de verla pasar estaba listo para enfrentar lo que pasara.
Despertar, verla pasar, tomar café, empezar a trabajar. Esta era la rutina diaria, sin ella, quedaba truncada, era un lujo que no podía permitirme, mi percepción de la realidad me hacia necesitarla. Ya pertenecía a mi vida, sin siquiera haber cruzado palabras.
Dado que si algo faltaba no podía continuar con mis actividades, decidí caminar para ver que pasaba, sabiendo que posiblemente nunca encontraría su casa o alguna señal de la mujer que completaba mis mañanas. Quizá fue un golpe de suerte, pero en un edificio no muy lejos del mio encontré que bajaba de un taxi, junto con demasiadas bolsas, me ofrecí a ayudarle a sostener y posteriormente a llevar a donde necesitara.
Cual fue mi sorpresa que, al llegar al departamento que me había indicado, apareció ella detrás de la puerta, resulto que su madre era la señora que bajo del taxi. Le llevaba algunas cosas para su despensa, todo esto porque había tenido un accidente una semana antes, justo pasos antes de mi ventana, donde prácticamente se había roto el tobillo.
Esto lo supe cuando me invito a tomar un café por haber ayudado a su madre, pero, como mencione antes, lo primero que mencione fue "para ser sinceros, llevo tiempo observándote y antes de que ambas mujeres pensaran que tenían a un acosador frente suyo les explique la forma en que había pasado a ser parte de mis mañanas.
Le pregunte que cuanto tiempo más estaría en incapacidad y que si podía ofrecerme a hacerle compañía aunque fuera algunos instantes, después de la comida. Al parecer no le disgusto la idea porque acepto y así fue, que la semana siguiente, la visite religiosamente.
En persona era más simpática de lo que parecía muy inteligente y con múltiples temas de conversación y hasta algunas cosas teníamos en común. Me sorprendí al saber que frecuentaba la cafetería de la zona, la cual también era mi preferida, y me pareció curioso que nunca la hubiera observado.
Con el tiempo su tobillo sano, pero mis visitas seguían todas las mañanas, cuando pasaba por mi ventana me sonreía y por las tardes charlábamos El mismo tiempo se encargo de volvernos muy cercanos, tanto que ya no pasaba por mi ventana, sino que salia por mi puerta.
Lo que no dejaba de hacer era sonreírme por las mañanas y platicar por las tardes, cosas que complemento mi vida por el resto de mis días.
-Pedro Chavero
No hay comentarios:
Publicar un comentario