A cada una de las cepilladas una mueca nueva, cada una peor que la anterior, la combinacion de todos los factores hacen que la imagen sea fria, pero como todo, siempre efimera. Termino y me vuelvo a ver a los ojos, me descubro mas insolente y desesperado, queriendo insultar a cada una de los objetos que me rodean, pero ¿que culpa tiene el espejo?
El jabon se vuelve mi amigo, recorre mi cara y trata de cambiarla, me enjuago y me veo, por tercera vez, a los ojos, me descubro casi devastado, desvio la mirada, apago la luz y prefiero dormir, esperando que el dia de mañana, pueda ser mejor esta cita con el espejo.
-Pedro Chavero
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