Otra vez sentado en esta mesa, la misma mesa de todos los jueves, esta cafetería se ha convertido en mi refugio del mundo, donde puedo estar seguro de mis propios pensamientos, y de nuevo estas tu, ahí sentada, frente a mi, sin pronunciar una sola palabra, dándole tragos a tu taza de café, tan natural, muy a tu estilo, con el porte mismo de la realeza.
Tiene varias semanas que esto ocurre, tu del otro lado de la mesa, sin enunciar nada, sin siquiera abrir la boca a excepción par tomar café, yo tratando inútilmente de llamar tu atención, siempre sin saber el por que y siempre sin entenderlo.
Todos los jueves eran parecidos, mas nunca iguales, había pequeños detalles que daban ese toque distinto a cada ocasión, la chica que atendía aquel lugar ya sabia lo que tu y yo pedíamos todas las tardes, así que no era necesario prestarle atención. Había algo en tu mirada, algo diferente a la de los demás, seguía buscando explicaciones que nunca llegaban, dando vueltas a los asuntos que siempre me aquejaban, siempre tenia algo en que pensar y de lo cual quejarme amargamente, siempre en silencio, creyendo que tu podías leer mi mente.
Al fin llego otro jueves, yo no estaba presente en la misma mesa, creo que en ese momento se rompió la magia de nuestras charlas en silencio, mi lugar ahora estaba lleno de personas con ropas blancas, el sitio tenia grandes jardines y amplios ventanales, algunas de las personas que ahí me hablaban me decían que estaba en rehabilitación, que era adicto a los antidepresivos, que llegue a tener alucinaciones, que los dueños de la cafetería estaban molestos porque pasaba las tardes gritando frente a una mesa, que tu nunca estuviste ahí, pero siempre me acompañaste, vivías en mi cabeza, ese es tu hogar, lugar que nunca abandonas.
-Pedro Chavero
mmmm..Este si m gusto.... mas q los demás...creo q es el q mas m ha gustado d TODOS los q he leído
ResponderEliminarPedro, simplemente maravilloso. Lo leo y lo vivo!
ResponderEliminarYes